QUINCE
Caída y ejecución de Carlos I
Las disputas con respecto a la interpretación del tratado de la paz entre Carlos y la iglesia de Escocia condujeron nuevamente a otro conflicto. Para someter a los escoceses, Carlos necesitó más dinero; por lo tanto, tomó la peligrosa medida de reunir al Parlamento en abril de 1640. Aunque Carlos ofreció derogar el impuesto de buque, la Cámara de los Comunes se mostró inamovible. Exigió la discusión de varios abusos de poder durante su gobierno personal. Mientras que el Parlamento estaba tomando fuerza rápidamente, fue disuelto en mayo de 1640, menos de un mes después de que fuera convocado; así, este parlamento fue conocido como el "Parlamento corto".
Entretanto, Carlos intentó derrotar a los escoceses, pero falló estrepitosamente. El humillante tratado de Ripon, firmado después de la Segunda Guerra de los Obispos en octubre de 1640, requirió al rey pagar los costos del ejército escocés contra el que acababa de luchar. Carlos tomó la inusual medida de convocar el Magnum concilium, el antiguo consejo de todos los pares del reino, que eran considerados los consejeros hereditarios del rey. El Magnum concilium no había sido convocado en siglos, y no se había convocado durante el reinado de Carlos. En este consejo de los pares, Carlos convocó al Parlamento de nuevo, que, en contraste con la anterior vez, se denominó Parlamento largo.
El "Parlamento largo" se reunió en noviembre de 1640 bajo la dirección de John Pym, y se mostró tan difícil de negociar como el "Parlamento corto". El Parlamento emprendió medidas que amenazaron la posición política de Carlos. Los miembros conservadores de la Cámara de los Comunes defendían al rey, la Iglesia y el gobierno parlamentario contra determinadas innovaciones en la religión y la tiranía de los cortesanos de Carlos. Sin embargo, sus actitudes hicieron que Carlos viera a muchos de ellos como rebeldes peligrosos que intentaban minar el gobierno tradicional. Por ejemplo, Carlos no pudo oponerse a las demandas para la ejecución de su consejero Thomas Wentworth, conde de Strafford, (12 de mayo de 1641).
Para evitar que el rey lo volviera a disolver a su entera voluntad, el Parlamento aprobó el Acto Trienal, al que le fue concedido el asentimiento real en febrero de 1641. El Acto requería que el Parlamento debiera ser convocado por lo menos una vez cada tres años, y que cuando el rey no pudiera publicar el emplazamiento apropiado, los miembros podrían reunirse por sí mismos. En mayo, Carlos I consintió un Acto de mayor envergadura, que era la condición de que el Parlamento no podría ser disuelto sin su propio consentimiento. Carlos fue forzado a una concesión tras otra. Accedió autorizar las ejecuciones de Thomas Wentworth y luego la de William Laud (10 de enero de 1645). Además, fue forzado a declarar que el dinero de buque y otros impuestos eran ilegales, y las odiadas Cortes de la Silla de Estrella y de la Alta Comisión fueron suprimidas. Aunque el rey hizo varias concesiones importantes, Carlos mejoró su propia posición militar asegurando el favor de los escoceses. Finalmente convino en el establecimiento oficial del presbiterianismo en Escocia; en contrapartida, podía alistar una considerable ayuda anti-parlamentaria.
La reina Enriqueta María partió al extranjero en 1642 en busca de financiación para su marido cuando la oposición parlamentaria a Carlos I se recrudeció. No volvería nunca más a Inglaterra.
En noviembre de 1641, la Cámara de los Comunes aprobó el Grand Remonstrance, que era nada menos que una lista de denuncias contra todos los abusos de poder en los que Carlos había incurrido desde el principio de su reinado. La tensión se vio aumentada cuando los irlandeses se rebelaron contra el dominio inglés protestante y los rumores de la complicidad de Carlos llegaron al Parlamento. Se armó un ejército para aplastar la rebelión, pero muchos miembros de la Cámara de los Comunes temieron que Carlos pudiera utilizarlo más adelante contra el mismo Parlamento. La Cuenta de la Milicia fue pensada para poder controlar de esta forma el ejército del rey, pero Carlos rechazó dar su consentimiento pues consideraba que era una disminución de una parte importante de su prerrogativa real.
La Cámara de los Comunes entonces amenazó con acusar a la reina de católica, Enriqueta María de Francia, lo que finalmente obligó al rey a tomar una acción desesperada. Su esposa lo persuadió para que arrestara a cinco miembros de la Cámara de los Comunes que eran los líderes de la facción de anti-Estuardo bajo el cargo de alta traición, pero, cuando el rey ya había tomado su decisión, ella incurrió en el error de informar a un amigo que a su vez alertó al Parlamento. Carlos entró en la Cámara de los Comunes con una fuerza armada el 4 de enero de 1642, pero encontró que sus opositores ya se habían escapado. Violando al Parlamento con una fuerza armada, Carlos creó una brecha permanente entre ambos poderes. Muchos en el Parlamento pensaron que las acciones de Carlos eran indignantes, pero otros tenían sentimientos similares sobre las acciones del mismísimo Parlamento. Varios miembros de la Cámara de los Comunes se fueron para unirse al partido realista, dejando a los opositores del rey con una mayoría. Ya no era seguro que Carlos permaneciera en Londres, y decide marchar al norte a levantar un ejército contra el Parlamento; la reina, entretanto, parte al extranjero a recaudar dinero para poder pagar al ejército. Los reyes no volverían a verse nunca más.
La Revolución inglesa todavía no había comenzado, pero ambos lados comenzaron a armarse. Después de vanas negociaciones, Carlos levantó el estandarte real (un gesto medieval anacrónico) en Nottingham el 22 de agosto de 1642. Entonces instaló su corte en Oxford, desde donde tenía el control sobre el norte y el oeste de Inglaterra, mientras que el parlamento tenía el control de Londres y del sur y este del país. Carlos levantó al ejército usando el método arcaico de la Comisión del Arsenal. La Guerra Civil Inglesa comenzó el 25 de octubre de 1642 con la batalla de Edgehill -que quedó inconclusa- y continuó indecisamente entre 1643 y 1644, hasta que la batalla de Naseby inclinó el equilibrio militar de manera decisiva en favor del Parlamento. Siguieron una gran cantidad de derrotas para los realistas, que terminaron con el sitio de Oxford, de donde Carlos logra escapar en abril de 1646. Entonces se entregó al ejército presbiteriano escocés en Newark, y fue llevado al cercano poblado de Southwell, mientras que sus "anfitriones" decidían qué hacer con él.
Los presbiterianos finalmente llegaron a un acuerdo con el Parlamento y le entregaron a Carlos en 1647. Lo encarcelaron en Holdenby House en Northamptonshire, hasta que el corneta George Joyce lo llevó por la fuerza a Newmarket en nombre del Nuevo Ejército Modelo. En aquel momento, la suspicacia mutua se había desatado entre el Nuevo Ejército Modelo y el Parlamento, y Carlos estaba impaciente de explotarla a su favor. .
Carlos fue entonces trasladado a Oatlands y luego a Hampton Court, en donde se vio envuelto en nuevas negociaciones a título personal pero igualmente infructuosas. Le persuadieron de que sería mejor para él escapar -quizás al extranjero, a Francia donde se encontraba su mujer, o quizás bajo la custodia de Robert Hammond, gobernador parlamentario de la isla de Wight-. Carlos se decidió por la última opción, creyendo que Hammond era un realista, y huyó el 11 de noviembre. Hammond, sin embargo, traicionó al rey, y lo confinó en el castillo de Carisbrooke.
Desde Carisbrooke, Carlos continuó intentando pactar con los diferentes partidos para evitar un fin trágico, y eventualmente entró en negociaciones con los presbiterianos escoceses, aceptando el establecimiento del presbiterianismo tanto en Inglaterra como en Escocia por un período de prueba. Los realistas se levantan en armas en julio de 1648, y los escoceses invadieron el país, comenzando la llamada Segunda Guerra Civil. Derrotaron a los ejércitos escoceses, sin embargo, unos meses más tarde, y la derrota final para Carlos llega en la batalla de Preston (17-19 de agosto de 1648).
Caída y ejecución de Carlos I
Carlos fue trasladado al castillo de Hurst a finales de 1648, y después al castillo de Windsor. En enero de 1649, la Cámara de los Comunes —sin el asentimiento del soberano o de la Cámara de los Lores— convocó un acto parlamentario que creaba una corte para el juicio de Carlos. El juicio del rey (bajo los cargos de alta traición y de «otros altos crímenes») comenzó el 2 de enero, pues Carlos había rechazado elevar una súplica, alegando que ninguna corte tenía jurisdicción sobre un monarca. Creía que su propia autoridad para gobernar le había sido dada por Dios cuando lo coronaron y fue ungido. La corte se proponía declarar que No hay hombre sobre la Ley. Durante una semana, pidieron tres veces a Carlos que solicitara la súplica, pero él lo rechazó en todas las ocasiones.
Carlos fue decapitado el 30 de enero de 1649.
Era práctica común que el verdugo levantara la cabeza del ajusticiado y la mostrara a la muchedumbre con las palabras «¡Miren la cabeza de un traidor!»; aunque la cabeza de Carlos fue exhibida, no se usaron estas palabras. En un gesto sin precedentes, uno de los líderes revolucionarios, Oliver Cromwell, permitió que la cabeza del rey fuera cosida a su cuerpo para que de esta forma su familia pudiera rendirle sus respetos. Enterraron a Carlos en privado la noche del 7 de febrero de 1649, en la cámara acorazada de Enrique VIII en la capilla de St. George, en el castillo de Windsor. El hijo del rey, el futuro Carlos II, planeó más adelante un mausoleo real, pero este nunca llegó a realizarse.
Una conocida anécdota de su decapitación cuenta que cuando fue llevado a ejecutar, por tradición se le concedió un último deseo, a lo que él pidió llevar dos camisas. Iba a ser decapitado una mañana de enero fría, lo que justificó su petición: «Es que allí fuera estarán todos mis enemigos y no quiero que me vean temblando ni siquiera de frío».

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